• DANILO MEDINA PRESIDENTE REPUBLICA DOMINICANA PODIUM PALACIO

Danilo Medina: “Debemos hablar de productividad de país”. Discurso

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Me alegra muchísimo poder estar ante ustedes en esta nueva edición del Congreso Industrial. Digo esto porque me encuentro frente a una audiencia que reúne a muchos de los hombres y mujeres que más pueden hacer por el progreso y el desarrollo de nuestro país.

No les quepa duda, este Gobierno tiene el compromiso firme de trabajar de la mano con la industria nacional, en favor de la República Dominicana. Estamos en un momento con gran potencial económico y social y estoy seguro de que, cooperando, sabremos encontrar la forma de sacar el mayor provecho de esta situación.

Llevamos quince (15) meses de diálogo Gobierno-Industria. Fue nuestra promesa abrir ese canal de comunicación y me complace ver que no sólo se ha cumplido, sino que los resultados son muy positivos.

Ha sido más de un año de trabajo conjunto. Este nivel de coordinación no se había dado nunca antes en el país. Hemos construido un sólido puente de cooperación, para la puesta en marcha de soluciones duraderas.

Estamos, por primera vez, avanzando de forma sistemática y tenaz para eliminar los obstáculos que han frenado históricamente a nuestro sector manufacturero y darle un impulso sin precedentes.

Apreciados empresarios,

No voy a abrumarles con datos que ya conocen, pero es importante que observemos la tendencia expansiva que ha venido experimentando nuestra economía desde el segundo semestre de 2013 y que nos permite mirar al futuro con confianza y optimismo.

Tras un primer trimestre en que el crecimiento fue solo del 0.3%, el último trimestre nos mostraba ya un cambio sustancial en el comportamiento de la economía, creciendo a un nivel del 7.2%. Esto nos ha permitido terminar el año por encima de las proyecciones, con un crecimiento promedio del 4.1% y expectativas para el 2014 de alcanzar un crecimiento aún mayor.

Este logro tiene especial trascendencia si tenemos en cuenta que se produjo en un contexto económico global delicado y en combinación con un esfuerzo sin precedentes por reestructurar las finanzas del país. Un ejercicio de sobriedad que nos permitió terminar el año 2013 con un déficit fiscal, de 2.77%, algo menos del 2.8% que fue nuestro compromiso presupuestario.

Sin excepción, todos los sectores de la economía crecieron. Todos los indicadores macroeconómicos se fortalecieron, y eso no lo dicen solo las cifras del Banco Central. Es una realidad que se percibió durante todo el año, que despertó el optimismo de los productores nacionales y mantuvo alta la inversión extranjera.

Es verdad que en el caso del sector industrial este despegue es aun tímido, pero aún así tenemos motivos para el optimismo. Hemos pasado de unos números rojos de -3.7%, durante el primer trimestre de 2013, hasta alcanzar, en el último trimestre, un crecimiento positivo de 3.4%. Tenemos plena confianza en que el 2014 confirme y amplíe esta tendencia de crecimiento sostenido.

Sin embargo, sabemos que esto no es suficiente. No estamos aquí para felicitarnos y darnos por satisfechos, sino para seguir trabajando y avanzando. Podemos lograr mucho más y vamos a lograr mucho más.

Amigos y amigas

¿Qué vamos hacer para que ese sector tan importante, quizás el que tiene más capacidad para generar empleos de calidad, mantenga esa tendencia y crezca con mucho más vigor?

Buena parte de la respuesta la estamos dando a través de esfuerzos público-privados, y de políticas que está llevando a cabo este Gobierno para consolidar un nuevo modelo de desarrollo. Un modelo que combina crecimiento económico y justicia social, como partes indisolubles de un proyecto de país.

Solo mediante esta transformación podemos dar respuesta a nuestros dos grandes retos: la ampliación del mercado interno y la mejora de la competitividad.

Productividad de país

Desde que el industrial estadounidense Henry Ford concibió que sus propios trabajadores debían ganar lo suficiente como para poder adquirir uno de los vehículos que ellos mismos fabricaban, la fortaleza de la industria ha sido inseparable de la construcción de clases medias con capacidad de consumo.

Dicho de otra forma: el desarrollo de nuestra industria solo será posible y duradero si va acompañado del desarrollo de nuestra gente y de la creación de oportunidades de formación y empleo dignos para todos y todas.

Por eso, cuando hablamos de productividad debemos elevar la mirada más allá de los libros de cuentas, y hablar de productividad de país.

Debemos sumar en ese objetivo los esfuerzos de sector privado, gobierno y sociedad, en un proyecto de largo plazo que nos permita construir un tejido empresarial competitivo, una sólida clase media y un Estado moderno y eficiente.

Por fortuna, aquí en la República Dominicana, vemos abrirse paso a paso una visión que va más allá del corto plazo y que apuesta por el desarrollo y la acumulación de capital social.

Gobierno aliado de los industriales

Por eso, no es casual que veamos al empresariado cada vez más comprometido. Más implicado en todo lo que tiene ver con apostar por la calidad y el desarrollo, ya sea a través de la Estrategia Nacional de Desarrollo, el Pacto por la Educación o diversos planes y políticas de responsabilidad empresarial.

Y pueden estar seguros de que, en esta apuesta por el futuro de la República Dominicana, ustedes, los industriales, encontrarán siempre en el Gobierno un aliado resuelto y decidido.

Amigos y amigas,

El gobierno tiene el compromiso de invertir, en primer lugar, en nuestro capital más preciado y sin el cual, ningún plan de desarrollo industrial será efectivo. Me refiero, por supuesto, a la gente.

Estamos sacando a miles y miles de personas de la pobreza, y lo estamos haciendo, no sólo mediante programas de apoyo social, sino también de la forma más sostenible que puede hacerse: mediante la creación de empleo.

104 mil empleos creados

El año pasado, pese a las dificultadas mencionadas, se crearon 104.000 nuevos empleos formales, de acuerdo a las cifras del Ministerio de Trabajo.

Y pueden estar seguros de que no pararemos hasta cumplir la meta de alcanzar los 400.000 nuevos puestos de trabajo que prometimos en la campaña electoral.

Para lograrlo, estamos impulsando el pequeño emprendedurismo con un esfuerzo sin precedentes. Mediante el impulso a los microcréditos, el asesoramiento, el apoyo financiero y la provisión de seguros a las pymes, estamos ayudando a crear miles de puestos de trabajo, e impulsando entre la población una mentalidad favorable a las oportunidades de emprendimiento y negocio.

Revolución Educativa

En cuanto a la educación y formación de nuestra gente. Desde que asignamos el 4% del PIB a la educación, estamos viviendo en el país una auténtica revolución educativa.

Esta revolución educativa abarca todo el ciclo formativo. Va desde la escuela inicial hasta las universidades o la formación para adultos. Siempre con el propósito de desarrollar la potencialidad de nuestro capital humano y facilitar así a las personas, no solo su capacitación laboral, sino también su desarrollo como ciudadanos y su plena participación en la sociedad del conocimiento.

En cuanto al sector de la salud, solo por mencionar algunas medidas significativas, ya estamos asegurando que la sanidad pública alcance a todos. Con la eliminación en 2013 de las cuotas de recuperación en hospitales. Y paralelamente, con la ampliación de la cobertura del SENASA, estamos en el proceso de incorporar a toda la población pobre al sistema de seguridad social.

Estas políticas, encaminadas a garantizar educación y salud gratuitas y de calidad, están reconocidas mundialmente como una de las formas más seguras de elevar la calidad de vida y la productividad de la población.

Esto implica la creación de una amplia base de trabajadores cada vez más cualificados, sanos y productivos que, a su vez, se convierten en consumidores de nuevos servicios y ponen en marcha un ciclo virtuoso de demanda y oferta.

Trabajar junto a ustedes

Amigos y amigas,

Nuestro compromiso es seguir trabajando junto a ustedes haciendo avanzar este gran proyecto colectivo que es la República Dominicana.

Nuestra responsabilidad es seguir fortaleciendo el mercado interno, mejorando la competitividad y haciendo más eficientes las estructuras del Estado.

Trabajaremos también para mantener la estabilidad macroeconómica, desarrollar la infraestructura y continuar sin desmayo mejorando el sector eléctrico.

Agilizaremos y simplificaremos la permisología. Para así reducir los costos, fortalecer la seguridad pública y jurídica y mejorar los procedimientos.

Además, seguiremos trabajando para hacer más asequible el financiamiento y fomentar y facilitar, así, la inversión.

Y por supuesto, por importante que sea la creación de mercado interno, no vamos a descuidar el tema de las exportaciones.

Sabemos lo esencial que es tener una proyección exterior para el fomento de la competitividad y para la adquisición de divisas, entre otras cosas. Por eso vamos a darles todo nuestro apoyo.

Desarrollar la capacidad exportadora

Junto a ustedes vamos también a desarrollar la capacidad exportadora del sector productivo dominicano a todos los niveles.

Me complace anunciarles que, muy pronto, vamos a transformar el Banco Nacional de Fomento de la Vivienda y la Producción en un Banco Nacional de Desarrollo de las Exportaciones. Esto es, en una entidad de crédito expresamente creada para financiar al sector exportador y para acompañarlo en su crecimiento.

Esta transformación será una realidad antes de finalizar el primer semestre de este año, es decir antes del mes de Junio.

Sociedad de clases medias

Señores y señoras

La República Dominicana se encuentra en un proceso de expansión de su potencial humano y económico. Estamos reforzando nuestros puntos fuertes tradicionales, al tiempo que abrimos nuevos sectores para el desarrollo.

Avanzando hacia una sociedad de clases medias, consolidando un modelo de progreso que encuentra muchos ecos positivos en otros países de América Latina.

En muchos puntos del continente se está comprobando el papel central que las políticas públicas pueden tener en este proceso. Manteniendo unas sobrias políticas macroeconómicas, al tiempo que invirtiendo en programas sociales, nuestros países están elevando, año tras año, a millones de personas hacia la clase media.

Amigos empresarios,

Es mi convicción que todo dominicano debe tener derecho a condiciones de vida saludables y a una educación y un empleo dignos. Y también estoy convencido de que ustedes, los industriales, tienen un papel fundamental en la construcción de esa sociedad, en el logro de esta meta.

Ustedes son la base de la economía real, son el verdadero motor de la creación de oportunidades y también, como organizaciones, son transmisores de valores hacia la población.

El gobierno cree en un modelo de país en que nuestros jóvenes recuperen la confianza en un futuro mejor. Debemos poder seguir diciéndoles a nuestros hijos e hijas que si estudian, se preparan y se esfuerzan, lograrán un trabajo digno, podrán formar su propia familia y tener una vida feliz y plena.

Pensemos a lo grande, pensemos en planes de colaboración entre industria, trabajadores y universidades. Pensemos en cómo tener ciudadanos sanos, preparados y con valores. Pensemos en crear esos empleos más dignos y esa industria más productiva.

Seamos el ejemplo vivo, con nuestras familias y en nuestra vida pública, de que el camino hacia el progreso es el trabajo honrado, la superación y el respeto a la ley.

Estamos comprometidos, desde el Gobierno, a ser los mejores socios de la industria nacional. Porque con una industria en crecimiento y una administración pública cada vez más transparente y profesionalizada, lograremos, todas y cada una de nuestras metas como país, como empresa y como familia.

Sé que compartimos muchos objetivos con ustedes. Tenemos una visión de lo que puede llegar a ser la República Dominicana. Un país moderno, próspero, productivo y justo.

Tenemos pues mucho por que trabajar.

Manos a la obra

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